viernes, 6 de mayo de 2011

Los secretos de la minería peruana

Un Museo de Mineralogía y Paleontología que empezó a formarse en Lima con la fundación de la Escuela de Ingenieros en 1876, acaba de reabrir sus puertas por acción de la Universidad Nacional de Ingeniería.

El proyecto es una síntesis del esfuerzo de sus autoridades, estudiantes y graduados de las once facultades, en especial de ingeniería civil, geológica, minera, metalúrgica, civil, ciencias y arquitectura; del Patronato UNI y de la Fundación Museo Andrés del Castillo.

El museo, con sus seis mil muestras de minerales y un catálogo de fósiles (una ballena completa, el megaterio y un delfín, entre otras piezas), abre los ojos a cualquier visitante sobre la incalculable riqueza del Perú. Es un libro abierto que despierta el interés de los jóvenes en las ciencias de la tierra. Nos revela también que cada vez se encuentran más recursos, a tal punto que experimentados exploradores opinan que toda la base de los Andes tiene altos contenidos de minerales.

Según Explo 2011, el Perú cuenta con unos 21 millones de hectáreas denunciadas como petitorios mineros, casi el 17% del territorio nacional; y unas 150 empresas junior están operando en el país. El Ministerio de Energía y Minas calcula que las inversiones totales en minería en 2010 ascendieron a US$3.391 millones, de los cuales US$539 millones se dedicaron a la exploración de nuevas reservas.

La Society Economic Geologists informa que actualmente en el mundo no hay nuevos depósitos importantes de cobre y oro que puedan cubrir la demanda global en el futuro, por lo que es necesario impulsar las exploraciones, en especial, en los países mineros como el Perú.

Este Museo, que empezó a formarse hace 135 años, a través de muchas y costosas “excursiones científicas”, hoy está abierto al público y en manos de un personal especializado en la museografía contemporánea.

Es una respuesta a un viejo mensaje de la UNESCO de los años sesenta, que recomendaba a la comunidad internacional una vigorosa promoción de los museos como parte de la educación popular y de la difusión de la cultura, para fomentar la comprensión mutua de las naciones e instituir la mutua colaboración entre ellas.

En efecto, un “museo” ofrece la oportunidad de acceder un conjunto de elementos de valor artístico, histórico, científico y técnico, así como jardines botánicos y zoológicos, y acuarios que pueden ser de propiedad privada, pública o mixta. Además, los museos deben ser centros intelectuales y culturales de las localidades en que se hallen situados, empezando por los pequeños pueblos de cuyas entrañas brota una riqueza que muchas veces no es compartida con la esperada equidad. Museos accesibles a todos.

¿Cuál es el camino?

El camino no es ese enorme espacio físico sobre el que nos movemos a veces sin saber que hacer sino más bien, el camino consiste en nuestras propias fuerzas interiores que nos impulsan a cambiar de posición con respecto a un punto en el tiempo y en el espacio a sabiendas de que todo se mueve y de que, en consecuencia, todo es relativo.

No debe ser Mr. Obama quien determine nuestro camino sino nosotros mismos. El hombre hizo camino al inventar la luz eléctrica para imitar el Sol pero ya eso no basta. No debe ser CNN la que nos diga que camino seguir. Habría que inventar una luz que nos alumbre por dentro y esa no es otra que un estado superior de conciencia.

La información y la verdad tienen mucho que ver con las salidas. Nuestra visión de contexto también tiene mucho que ver con los caminos a tomar; sí lo que ocurre en Palestina o en Libia, o en Afganistán o en Irak es visto por nosotros con desdén, es que estamos equivocados.

Todo sobre la faz de la Tierra tiene relación con todo y todo se mueve, por lo que no debemos seguir indiferentes frente a la locura del gobierno norteamericano de USA; el propio pueblo norteamericano debe hacer suya la defensa del género humano en comunión con la Naturaleza.

A Obama debe darle pena haber recibido el Nobel de Paz. Parece ser que Alfred Nobel no fue ningún santico en vida, solo que hizo mucho dinero, tanto que no se lo pudo llevar en la urna y a sabiendas, redactó un legado para instaurar el premio y del que excluyó concederlo a cualquier matemático porque-supuestamente-un brillante matemático de la época le había quitado una amante.

El Premio Nobel es una prostituta, hasta Vargas Llosa lo ostenta, que ni decir de Obama.

Solo falta que le concedan el premio post- morten a Jac el Destripador, a Benjamin Netanyahu y a muchos otros ángeles, arcángeles y serafines de la misma calaña.

El Premio Nobel más parece ser un monumento a las bajas pasiones.

Sí el camino es equivocado nunca llegaremos al objetivo propuesto.